Juego: Fatale: Exploring Salome.
Género: Aventura Interactiva. (?)
Plataforma: PC.

La de veces que se ha desatado la polémica entre señores con gafas y corbata y byuticolers llenos de piercings y tatuajes de Kirby (el personaje, no el dibujante). ¿Son los juegos arte? ¿Es el arte algo comercializable? ¿Es el arte morirte de frío?

Yo, desde mi trono imperial, os digo que no lo sé. Y que me acerquéis papel higiénico, que se me ha acabado.

Pero sí que sé algo: si nos vamos por el tópico de que “transmiten emociones y tal” estaríamos toda la tarde debatiendo. Y mucho cuidado: una patada en los mismos transmite emociones y a menos que sea Messi el que la iniesta asesta, no sé yo si pueda llamarse arte.

Y luego llegó Fatale.

Hace unos días, los señores de Tale of Tales (los mismos de The Path o The Graveyard ) permitieron descargar gratuitamente el juego (aunque descargar y gratuitamente suene un tanto… One Piece). Y os soy sincero, casi ni así llego a jugarlo. Tuvieron que coincidir muchos elementos, como que el juego está ligeramente inspirado en una obra de uno de mis autores preferidos, o que estoy hasta los huevos mismos de los putos glitches del online de GTAIV, o que estas semanas de enero no hay casi series norteamericanas que ver, o que estaba lloviendo por casa. El asunto es que por curiosidad bajé el juego. Total, menos de 200 Mb de nada, que ni el porno HD 3D que se baja a escondidas ya sabéis quién, vaya.

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La primera sorpresa fue que corre bien en mi portátil. Os doy una idea: mi ladrillosaurio no es capaz de reproducir pelis a una resolución de 720. Así que en un ordenador gamer con la Nvidia Pepinatron 9000 debe ir como un sueño. Gráficamente, deduciréis, no es un Crysis 3, pero da la talla, para lo que cuesta (US$ 7) y para lo que pesa.

Ya había leído por ahí algún comentario sobre lo avant-garde del Fatale. Se basa en la adaptación teatral sobre la vida de Salomé escrita por Oscar Wilde en su momento. ¿Quién es Salomé? ¿Cuál es su relación con Juan el Bautista? Venga, wikipediaros un poco, que esto es LSK, no la catequesis del domingo. También había leído algo sobre lo “totalmente diferente que es la experiencia”.

Pero, ¿es “totalmente diferente” algo sinónimo de “espectacular”? Ya eso queda al gusto del consumidor.

Fatale se divide en dos fases (tres, cuando lo vuelves a jugar tras terminarlo). En la primera manejamos a Juan el Bautista (el hippie que se dedicaba a ahogar personas en el río en la época de Jesucristo, y que veía palomas blancas en un entorno donde cualquier animal que se moviera terminaba en la cacerola… menos los cerdos, que eran todos judíos en ese entonces). El pobre Juan se encuentra en una mazmorra-pozo, buscando escapar, mientras la pérfida Salomé baila la Danza de los Siete Velos afuera, buscando tentarnos, al ritmo de una banda sonora que mezcla melodías ancestrales con sonidos modernos. A esa le vendría bien un bañito en el río, ¿eh Juan?. Ante nosotros irán apareciendo fragmentos de la obra de Wilde, así como los velos de los que se va deshaciendo la señorita en cuestión.

La segunda fase es más onírica, nos desplazaremos casi de forma surrealista por el patio de un palacio de manera más o menos similar a “Flower”, interactuando con velas, antorchas y demás fuentes de luz buscando apagarlas, ante la presencia de la misma Salomé, que contempla desde el balcón el patio y el pozo donde estaba encerrado su codiciado Juan.

La tercera fase, más que fase es una recompensa, añade poco jugablemente, pero quizás a nivel interpretativo tenga más material.

ADVERTENCIA: vídeo con spoilers

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¿Pero qué chorradas nos dices, Gold? ¿y eso es un juego? Pues tanto como juego, juego.. no creo. Sí, se “juega”, está en primera persona, incluso los creadores aseguran haber trabajado el tema de la perspectiva para que no le cause mareos a Noire. Definitivamente los objetivos del “juego” son un poco simples o casualones, pero lo que a la final ofrece Fatale, y lo que me convenció de hacer el análisis es, y vuelvo al primer párrafo, la posible connotación de algo como “artístico”.

No es artístico como Okami o Valkyria Chronicles, acuarelas en movimiento. No es artístico como Heavy Rain o FFX, personajes profundos y complejos. Ni siquiera es artístico como cualquier juego con banda sonora de Yamaoka o Uematsu. Es artístico por algo totalmente diferente, y que no había encontrado jamás en un juego. El que cada quién lo interprete de una manera diferente, el que una sola partida pueda tener variedad de lecturas dependiendo de cada jugador. A eso me refiero.

Por supuesto, hay que estar dispuesto a jugar con Fatale. No me refiero a instalarlo y pasárselo de Pe a Pa, no. Hay que estar dispuesto a jugar de la misma forma que un espectador con frac está dispuesto a jugar con la propuesta de Tchaikovsky y dejarse llevar por la seducción del cisne negro. Hay que ponerse unas gafas de pasta y rolear que somos cultos y sensibles y que todo puede tener una interpretación trascendental, y ahí, vamos a quedar maravillados. Quizás no solo con Fatale, quizás muchos juegos nos parezcan más atractivos si jugamos a que los estamos jugando.

Si te parece una gilipollez monumental todo lo que he dicho, pasa del juego. Es un Fps extremadamente mediocre, seguido de una aventura gráfica sin historia ni nada. Casi sin interacción.

Pero si crees que un grupo de creadores independientes como Tale of Tales son capaces de transmitir un mensaje o un sentimiento por medio de un gameplay o sistema de juego, quizás encuentres algo curioso en la reinterpretación de la historia de Salomé.

Y lo mejor de todo, no dura más de media hora.

Nota de Legend SK: 🙂

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