Juego: Hotline Miami.
Género: Acción.
Plataforma: PC.

“Todo lo que tienes que hacer para conseguir que alguien haga lo que tú quieres es hacerles pensar que habrá consecuencias si no lo hacen. Toda nuestra sociedad está construida sobre ese principio.”

El protagonista de Hotline Miami refleja bastante bien lo que somos los jugadores de videojuegos: nos dedicamos a matar simplemente porque nos lo dicen. No porque nuestra vida dependa de ello, sino como un simple juego.

Un mensaje en el teléfono del anónimo protagonista le invita a ir a una localización. Una vez allí, tenemos que “limpiar” el edificio. Aunque sería más exacto decir ensuciar. Con sangre. Vuelta a casa. Días después, otra llamada. Otra limpieza. Otra llamada. Otra limpieza. ¿Qué está pasando aquí?

Que los gráficos tan lamentables no os echen para atrás, pues no es incómodo de jugar. De hecho, al haber tantísima violencia, los gráficos anticuados son una excusa para decir que no se vuelve desagradable en ningún momento (a no ser que seas directivo de Antena 3, entonces sí, es todo horrible).

La mecánica de juego es muy simple: matar al principio, matar al final, y matar entre medias. Es muy sencillo de manejar, y engancha desde el minuto uno hasta el último, lo cuál es, sin duda, su mayor virtud. Vale que solo dura 3 horas, pero no llega a cansar ni un solo segundo de juego.

Lo que hace a este mata-mata diferente de los demás, es que la “salud” de los personajes es realista. Quiero decir que mataremos y moriremos de un solo golpe, por lo que la gracia del juego no es tanto salir a pecho descubierto machacando botones (aunque a veces sí), sino más bien semi-infiltrarnos en los edificios buscando estrategias para ir eliminando a los enemigos poco a poco. Es un punto intermedio entre un Commandos y un juego de acción, si se me permite la comparación.

Otra peculiaridad que tiene el juego es el “sistema de máscaras”. Al conseguir muchos puntos, desbloqueamos máscaras con distintas ventajas. Por ejemplo, con una tenemos más munición, con otra podemos ver más lejos, con otra podemos andar más rápido…

Os dejo un vídeo para que podáis ver lo que os digo (obviad sus comentarios):

¿Y ya está? ¿Sólo consiste en matar? Pues sí.

Porque vale, tiene historia. Una historia que nos presentan en forma de cortas secuencias pero que no explican nada en absoluto (eso sí, podemos deducir cosas e intuir que no todo es lo que parece), por lo que podemos acabar el juego sabiendo lo mismo que empezamos. Es un adorno. Un adorno que durante todo el juego esperas que sea algo más (porque lo pintan bonito), pero que, cuando terminas, descubres que era solo una ilusión.

Además, para ver el final completo, necesitamos encontrar unas pequeñísimas piezas de puzle que hay escondidas por los escenarios del juego. Todo un reto que le da más duración al juego (hay una máscara, la del búho, que facilita la búsqueda). Pero estamos en lo de antes: ¿esto es todo?

La música del juego, aunque sea repetitiva, es jodidamente pegadiza. Puede que a alguno le parezca muy psicodélica, pero es que en realidad todo el juego tiene ambiente psicodélico, así que encaja perfectamente.

Por desgracia, el hecho de ser tremendamente adictivo, no empaña las grandísimas carencias del juego:
– Duración. No habría estado mal unas cuantas pantallas más.
– Dificultad. Es vergonzosamente fácil, y muchas veces nos pasamos zonas matando como locos en vez de pararnos a pensar qué hacer. La DA (Desinteligencia Artificial) de los enemigos ayuda mucho. Solo les falta suicidarse.
– Bugs. Tiene varios bugs de jugabilidad, que hacen más fácil aún si cabe el juego. Por ejemplo, contra un boss determinado, basta con ponerse a su lado y dejarle que nos esté atacando durante horas. No nos llega a dar…
– Puertas. ¿Por qué se abren hacia ambos lados?
– Historia. Al tener una ambientación oscura y, desde luego, muy adulta, esperas algo más.
– Idioma. Está en inglés. Un juego que tardas en traducir media hora.

Lo dicho: No es gran cosa, pero divierte un rato, que es lo importante. Recomendado para pasar una tarde agradable llenando de rojo el monitor. Y, cuando lo acabéis, estaréis un poquito más insensibilizados que antes. Nos están preparando para la guerra, señores.

3 comentarios para “Análisis: Hotline Miami”

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