Juego: Majin and the Forsaken Kingdom.
Género: Aventura.
Plataforma: PS3, XBox 360.
(Analizamos la versión de PS3)

Déjà vu (/deʒa vy/, en francés ‘ya visto’) o paramnesia es la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva.

Uno de las situaciones más recurrentes en el mundo de los videojuegos, incluso más que encontrarte a las 3:00 a.m. matando zombis, es la curiosa sensación del Deja Vu.

Que vas por “Singularity, tranquilazo de la vida y de repente te paras en seco y dices… “¿Por aquí me vendrá un Big Daddy?” o que estés jugando (por decirlo de alguna manera) a Dante’s Inferno” y no estás seguro si el próximo jefe debería ser Minos ó un Zeus parapléjico.

Y no hay a donde quejarse, es lo que hay y si no te gusta, dedícate a coleccionar cromos de Justin Bieber o a vestir a tu chihuahua de personaje de Star Trek para sacarlo a pasear. Lo más práctico es hacer la vista gorda y, bueno, disfrutar como puedas el juego, con o sin ese bombillito que parpadea en tu mente, al lado del bombillito del tanque de gasolina, que te indica que podrías estar jugando otra cosa, lo que sea, siempre que fuera algo nuevo.

"Tu prueba ésta que te pone a mil, primo"

En ocasiones es fácil ignorarlo, seguir jugando y hasta disfrutar el juego. Por ejemplo, el ya mencionado “Singularity”, terminó siendo un buen producto que valía la pena probar. Otro ejemplo donde, a pesar de sentir que estás repitiendo ese Big Mac que te comiste a escondidas, lo disfrutas de buena gana, es “Majin and the Forsaken Kingdom”.

Lo raro que tiene este juego es que, ahora mismo, al vuelo, no me viene a la cabeza ningún otro juego que me sirva de comparativa… Que haya jugado, claro. Pero de que siento que ya lo había jugado, de eso no me cabe duda.

Hace mucho, mucho tiempo (a mediados de Febrero, creo que empecé a jugarlo), había un lejano reino con nombres extraños. Ese reino lo tenía todo: hermosos paisajes, economía sostenible, palacios laberínticos, laboratorios para experimentar con las fuerzas de la naturaleza, un gólem mitológico que protegía al pueblo de los posibles peligros y lo más importante, una princesa que estaba como para chuparse los dedos.

Dicho gólem, Teotl, el Majin, había protegido a los habitantes del reino desde su fundación, pero se sentía solo, porque nadie lo comprendía. No porque fuera un adolescente emocionalmente inestable, sino porque, para poder hablar con él, era necesaria una extraña habilidad que cada vez menos gente tenía: la capacidad de hablar con los animales.

Imagen de previsualización de YouTube

Ahora dirás “yo puedo hablar con mi jefe o con mi suegra, así que yo sería un buen amigo para el Majin” . Y seguro que sí, amiguito, seguro que sí. Pero en esta ocasión, cien años después de una gran tragedia que envolvió al reino en las sombras, el que terminará siendo amigo del bichote gracioso es nuestro prota, un ladronzuelo sin nombre que lo único que parece hacer en la vida es hablar con los animalitos del bosque. Todo muy lindo y demás.

El Majin, nada más verlo dice “Hostias, de donde recuerdo yo este travelo?” y decide llamarlo Príncipe de Persia Tepeu, porque así se llamaba alguien que se le parecía mucho.

Juntos, el Majin y Aladdin Tepeu deciden limpiar al reino de toda la oscura oscuridad porque es lo justo y lo necesario. Y porque los animalitos del bosque así lo desean. Pero antes, o de paso, tendrán que ver de qué manera consiguen recuperar los sorprendentes poderes del Majin. Sería muy fácil todo si desde el principio nuestro monstruete pudiera lanzar rayos, soplar ventiscas y convertir a Piccolo en chocolatina, ¿a que sí?

Podría seguir contándoos el cuento, pero sería spoiler. Y la historia del juego, sin ser lo más grande del mundo, es bastante fresca (que no original) y disfrutable (que no entrañable).

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Jugablemente, la aventura se basa, principalmente, en resolver escenarios bastante bien diseñados, siendo cada uno un puzle en mayor o menor medida. Para poder avanzar será necesario abrir alguna puerta aquí o allá, buscar alguna pared que destruir o algún mecanismo que electrificar. No esperéis puzles épicos que os tendrán horas buscando una respuesta, esto no es Lufia, coño. Pero en más de una ocasión estaréis dando vueltas a lo tonto buscando ese detalle que se os escapa para seguir adelante.

Los sistemas de combate e infiltración, aunque están  presentes a lo largo del juego (ya sea que te acompañe el Majin o que te hayas separado de él por alguna razón) cumplen su cometido y, nuevamente, sin ser lo mejor de lo mejor, están bastante bien.

La guinda del pastel es “controlar” al Majin. Como ese amigo tontorrón al que seguramente le haces pagar los tragos sin que se de cuenta, nuestro gólem necesita en todo momento que se le den órdenes que sean más complejas que “sígueme” o “ataca”. Incluso a veces el pobre también necesitará que se le recuerde eso, que te siga o que ya está bueno de que los enemigos nos usen como balón medicinal. Aparte, será necesario decirle cuándo se debe estar quieto, cuándo nos debe ayudar a alcanzar alguna plataforma, cuándo usar sus poderes, cuándo activar alguna palanca especialmente pesada o cuándo abrir una puerta.

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Que sea más tonto que una puerta de madera no significa que sea ahostiable. El Majin es un personaje bastante simpático, en sus limitaciones, y tiene una habilidad nata para revelar la historia del juego por medio de flashbacks a medida que avanzamos en la aventura.

Nuestro prota, Koji Kabuto Tepeu, por otro lado, sí que es bastante genérico y poco interesante. Pero claro, que el juego se llama “Majin y el Reino Abandonado”, no “Kratos Tepeu y el Reino Abandonado”.

Gráficamente, el Reino Abandonado es bastante abandonable, a pesar de ser muy colorido y bien elaborado, pero desde el principio de la generación estamos viendo paisajes memorables, así que hay un listón más o menos alto para eso. Los chicos de Game Republic no lo lograron esta vez. Aunque todo es infinitamente más hermoso y exuberante que en Clash of the Titans, no le llega a las rodillas al diseño artístico de Folklore.

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Sí, ya lo sé, no podemos pasar por alto la constante sensación de que el juego del Majin parece querer rendir homenaje a ese sentimiento que desprenden los juegos del Team Ico…  Pero el resultado está tan lejos de lograrlo que más que un favor, es una maldad querer compararlos.

Al final, las aventuras del Majin y Zapatero Tepeu son una experiencia muy agradable, muy disfrutable, pero que no llegan muy lejos ni en su empeño ni en su cometido. Es de esos extraños juegos que nadie va a odiar, pero tampoco a recordar. Y es triste, considerando que otros, que sí son rematadamente malos se nos tatúan en la memoria hasta el día de nuestra muerte.

Si lo puedes alquilar, o alguien te lo presta, aprovecha la oportunidad. Mientras esperamos por “The Last Guardian”, Majin nos recordará que los juegos pueden ser una experiencia agradable, dulce y sin necesidad de sangre, ni aliens, ni tetas.

¿Conclusión final? “Majin and the Forsaken Kingdom” es un juego bonito.. pero no bonitICO.

No hay respuestas para “Análisis: Majin and the Forsaken Kingdom”

  • Laocoont dice:

    Un buen juego sin más que vale la pena ser probado, ya que sus carencias se suplen con una clara apuesta por la jugabilidad. De veras una delicia!

  • acejosele dice:

    El caso es que este tipo de juegos viene cojonudo para cambiar de tercio, que los zombis y los tiros a veces cansan. Y como bien dices mientras esperamos Last Guardian… Esta tiene que ser una opción más que buena.

  • Shock dice:

    Yo jugué a la demo y me gustó, lo suficiente como para querer jugar algún día pero no lo suficiente como para comprarlo ya mismo xD

    (Me ha salido un comentario casi igual de genérico que el de Laocoont)

  • Kefka dice:

    Yo estoy jugando ahora mismo y bueno, está curiosete y el personaje de Majin es fantástico. Pero creo que le falta ALGO para enganchar completamente.

    También coincido en que recuerda mucho a ICO, sin ser directamente parecido en nada, y que se nota mucho que los creadores son los de Folklore.

  • A este y a Enslaved les tengo reservados un poco de fe, el problema es que hasta dentro de un huevo no podré catarlos, pero estoy seguro de que me encantarán.

    Por cierto, qué os pasa con el 7’25? Soy yo o es vuestra nota favorita? xD

  • Shock dice:

    @Silvanoshei: Solo hay 6 juegos con esa nota, pero da la casualidad de que la comparten los tres últimos que hemos analizado xD

  • Noire dice:

    Lo acabo de empezar… ¿Alguien más notaba algo raro gráficamente al principio? Ha sido estar media hora y ponerme con un mareo y dolor de cabeza impresionante… No sé si es que el escenario es muy oscuro, que tiene un contraste muy alto… no sé… pero ¿nadie notó nada?

  • Shock dice:

    Yo en la demo no, pero tampoco es que me suela marear con videojuegos como sí te pasa a ti…

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