Juego: Vanquish.
Género: Shoot’em up en 3ª persona.
Plataformas: PS3 y Xbox 360.
(Analizamos la versión de PS3)

Por primera vez desde que tengo la PS3 sentí que me había equivocado al comprar un juego. Uno lleva ya más de 20 años jugando, así que se puede hacer fácilmente a la idea de que juegos pueden gustarme y cuáles no. Y la verdad es que la tercera obra para consolas de sobremesa de Platinum Games, tras Bayonetta y MadWorld, no tenía mala pinta. Parecía un Gears of Wars tecnológicamente dopado, con bullet time y todo, con fases cronometradas a lo arcade, dirijido por Shinji Mikami, y en la demo me había dado buenas sensaciones. En principio parecía una compra segura. Pero las apariencias engañan.

Con estos precedentes, a lo que parece invitar el juego es a ir a lo loco. Después de visitar el tutorial para conocer cómo manejar ese traje tecnológico que hace al protagonista parecer medio superhéroe, me enfrasqué en la misión principal, dispuesto a reventar todo lo que se me pusiera por delante como si no hubiera mañana. Me mataron cuatro veces en 10 minutos. Y ahí es cuando me replanteé que clase de juego me había comprado, muy poco parecido a la imagen que de él tenía preconcebida.

Y es que, señoras y señores, Vanquish resulta ser un juego de coberturas. Cuando te olvidas del frenetismo que puede provocar hacer las cosas a toda velocidad para subir puntuaciones, descubres que hacer todo más relajadamente es como más se disfruta este juego.

El traje ARS (Augmented Reaction Suit) que nos proporciona DARPA para la tópica misión a la que nos enfrentamos (en principio, evitar una guerra americanos contra rusos, que de momento han invadido una colonia espacial americana y se han cargado a los habitantes de toda San Francisco) nos ofrece unas características jugables poco vistas en shooters anteriores similares.

La estrella es el AR Mode, un bullet time que podemos activar para disparar mejor, o que saltará automáticamente después de un daño casi mortal (no hay barra de vida, te recuperas tras un tiempo sin recibir impactos), pero aparte podemos deslizarnos a gran velocidad por el escenario, algo muy recomendable para desplazarse de cobertura en cobertura, recoger algún objeto o hasta impactar contra enemigos no muy grandes; incluso se pueden utilizar ambas características a la vez, disparando en modo AR mientras nos deslizamos.

La “pega” del traje es que se sobrecalienta tras un uso continuado de sus particularidades, o tras un ataque cuerpo a cuerpo. Pongo pega entre comillas porque de hecho, una de las mejores cosas del juego es que te fuerza a estirar, hasta límites que un principio no sospechas, el uso del traje.

El traje también tiene un sistema que permite almacenar tres tipos de armas, aparte de dos tipos de granadas, a la vez. Las distintas armas están muy bien equilibradas y será clave tener equipadas las apropiadas para cada situación: habrá que vigilar la munición, y no es que abunden, pero cada cierto tiempo en las fases nos toparemos con zonas donde sí nos encontraremos bastantes como para poder seleccionar cuáles llevar. Durante el transcurso del juego recogeremos mejoras para estas armas, pero las perderemos cuando nos maten (a no ser que hagas el “truco” de cuando el personaje grite por su muerte, dar al pause y cargar partida). Según qué arma tengamos equipada, el ataque cuerpo a cuerpo será diferente. También podemos utilizar torretas o algún vehículo de los enemigos.

A fin de cuentas, a pesar del rechazo inicial, se le coge mucho el gusto a la mecánica del juego, ya que da para bastantes posibilidades/estrategias, la dificultad está muy bien ajustada, y una vez que te haces con los controles, avanzar por el juego acaba siendo una delicia.

Una de las cosas más criticadas de Vanquish ha sido la duración del mismo. Según las estadísticas, yo he tardado en completar los 5 actos (divididos a su vez en escenas) 5 horas y 40 minutos; pero como te matan mucho yo creo que en total si me habré tirado 8 horas y pico.

A pesar de que se desarrolla íntegramente en una colonia espacial, los escenarios sí que son variados y cambian bastante, habiendo algunos muy resultones. La ambientación en general está muy bien cuidada. Los enemigos se repiten bastante, aunque van apareciendo modificaciones de los mismos acto tras acto, lo que le da variedad. Los bosses se van repitiendo también, aunque suelen reaparecer en mayor número (en una fase de enfrentas como midboss a un robot de 30 metros de y en la siguiente te aparecen dos a la vez), pero por lo menos son medianamente originales.

Así, el juego puede presumir de mejor ambientación e inmersión, espectacular en muchos puntos, con momentos muy intensos del estilo “madre mía la que se me viene encima”; que del propio argumento: los personajes son bastante pobres, y a pesar de alguna escena muy impactante (argumentalmente), no da tiempo a implicarse en la historia, más teniendo en cuenta que solo se desarrolla durante las escenas cinemáticas, y no en todas (muchas solo muestran secuencias de acción, bastante espectaculares eso sí).

Para alargar la duración del juego, o mejor dicho, la rejugabilidad (aunque la idea de jugar una segunda partida simplemente por disfrutarla no es nada descabellada), aparte de poder mejorar nuestras puntuaciones o conseguir trofeos, han añadido un Modo Desafío donde nos enfrentaremos a oleadas de enemigos, y una dificultad más desbloqueable al completar el juego por primera vez. Porque modo multijugador no tiene, hecho comprensible teniendo en cuenta que su jugabilidad se cimienta en el modo AR.

Como curiosidad, al juego que más me ha recordado al final, que no “en el final”, donde hay guiños a Modern Warfare y Asteroids; ha sido a Metal Gear Solid por un buen puñado de detalles: un personaje (el único que merece un poco la pena del juego) está doblado por Alfonso Vallés, recibimos por una especie de códec ayuda de una moza inteligente y de buen ver, la aparición de DARPA, el protagonista fuma tanto en las cinemáticas como en el gameplay (no para ver trampas láser, sino para distraer enemigos tirando el cigarrillo), durante el desarrollo del argumento se plantea el porqué de las guerras y su influencia en la política… Pero que quede claro que recuerda a la obra magna de Kojima solo en estos detalles, ya que la jugabilidad de uno y otro no tiene nada que ver, ni la calidad de la narrativa.

Todo esto que os he intentado explicar ha hecho que no me haya arrepentido de adquirir este juego, y teniendo en cuenta el precio al que está actualmente, lo recomiendo a cualquiera que busque una muy disfrutable experiencia de disparos y coberturas en la que ponerse a prueba.

No hay respuestas para “Análisis: Vanquish”

  • aparisius dice:

    una vez lo jugué en mediamarkt y me pareció basatante bueno.
    el problema vino cuando me puse a luchar contra un jefe y me quedé sin munición cuando solo le quedaba un 10% de vida. FFFFUUUUUUUUUU-

  • Shock dice:

    Yo na más he jugao la demo y bueno, no me pareció nada especial, pero sí que es verdad que era dificilillo…

  • Vayven dice:

    Yo me lo pasé cuando me lo prestó Internet (me arrepiento totalmente de lo que hice y ahora mi Sagrada PS3 está como Dios SONY quiere y seguirá así hasta dentro de 15,6 años) y me gustó y quede totalmente enganchado.

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