En capítulos anteriores en Legend SK…

¿Ya habéis terminado de leer mi artículo anterior? ¿Cómo? ¿Que ya lo habíais leído? Pues leerlo otra vez. ¿Que por qué? Lo siento, pero al igual que pasa en muchos videojuegos, hay veces en las que las cosas carecen de una explicación lógica. El que este dichosito tema me haya dado bastante como para hacer un segundo artículo, también es una de esas cosas sin explicación. Pero no la única, ya que para hoy os he recopilado unas pocas más.

Caso videojueguil inexplicable Nº6: Amor de padre y/o demencia senil

Que Silent Hill es una de las mejores sagas de todos los tiempos (al menos en su género) es algo que no necesita explicación. Todos lo sabemos y lo aceptamos, porque resulta más que evidente. Y el que no lo acepte (hola, Shock) que me chupe un pie. Pero como nadie es perfecto, y ni mucho menos un videojuego lo iba a ser, el primer Silent Hill de la saga tiene un par de cosas tontas que necesito que alguien me explique.

Al principio de la aventura, es normal que nuestro protagonista reaccione tal que así: “¿Qué está ocurriendo?, ¿Qué ocurre en este lugar?, ¿Dónde estoy?, etc”… pero cuando ya llevas 3 horas de juego, con la historia avanzadilla y cuando se supone que tú estás medio “acostumbrado” a tal horror que te rodea, Harry sigue en sus trece: “¿Qué está pasando aquí?, ¿Qué clase de lugar es este?”. Maldito seas, ¡¿es que no lo ves?! ¡Son demonios y seres de ultratumba que quieren descuartizarte! ¡¿Hemos cambiado de dimensión 20 veces ya y sigues preguntándote qué pasa?! ¡Céntrate co*o, y salva a tu hija!

Y el tema de la hija también tiene tela. Vale que te has adentrado en un mundo infernal solo para rescatar a tu hija, lo que demuestra que la quieres hasta confines inimaginables y que harías cualquier cosa por ella. De acuerdo. Pero, ¿puedes dejar de preguntarle a TODO LO QUE VES si ha visto a una pequeña niña, morena y que se llama Cheryl? Cheryl, Cheryl y Cheryl… Para dos personas que te encuentras pregúntales a ellas qué ocurre, por qué ha pasado todo eso, cuál es el mejor camino a seguir o dónde coj*nes puedes encontrar munición de escopeta… y luego ya si eso, le preguntas por Cheryl. Pero qué pesado, macho…

Caso videojueguil inexplicable Nº7: El Boss más difícil de la historia

Sí, así es. Os hablo del boss más difícil (de recordar) de la historia. No importa cuántas horas le hayas dedicado a Final Fantasy XIII (bueno, eso sí importa, pero no para el caso que quiero describir, sino para tu salud mental), cuántos secretos hayas superado, cuántos logros o trofeos tengas… después de terminar el jueguecito, no recordarás cuál es el boss final. Siempre pasa. ¿Por qué será…?

Caso videojueguil inexplicable Nº8: Dejad que los niños se acerquen a mí

Lo que ocurre es que cuando no existen, pocos se van a acercar. Es algo que ocurre en Red Dead Redemption. Shock sabe de lo que hablo (como que se lo he copiado a él). No hay ni un puto niño por ningún lado. Lo preocupante e inexplicable es que me pasé el juego entero sin ni siquiera darme cuenta. Pero una vez que mi persona se ha percatado de tal agujero negro, no puedo parar de darle vueltas para encontrar el por qué (mentira, tengo otras cosas mejores en las que pensar).

Lo que sí es cierto que no faltan son prostitutas y sus correspondientes prostíbulos. Pero digo yo… ¿en esa época había preservativos? Porque fulanas sí que había, y bastantes. Si no había métodos anticonceptivos, debería de existir un mínimo de población infantil, ¿no? Porque si el oeste está lleno de ladrones y maleantes, digo yo que antes han tenido que ser niños… y lo peor: cuando masacramos un poblado entero y reventamos todo lo reventable, si volvemos más tarde, el pueblo estará repuesto de ciudadanos. De igual forma, de algún lugar tienen que salir. ¿Qué ocurre? ¿Quién es el culpable de todo esto? Seguramente, los traductores de FFX.

Caso videojueguil inexplicable Nº9: Falsa falsa alarma.

Soy un experto soldado infiltrado en una base enemiga. Me voy abriendo paso entre enemigos a paso sigiloso sin ser descubierto. Soy capaz de derribar un helicóptero a base de misilazos e incluso vencer a toda una organización terrorista y a su mega-arma nuclear yo solito. Pero eso sí, soy incapaz de aguantarme UN PUTO ESTORNUDO para evitar ser descubierto.

Y claro, como estornudo en el momento menos oportuno, acaban por descubrirme y dan la alarma. Lo más gracioso de todo, es que me escondo durante un par de minutos y todo vuelve a la normalidad. Es evidente que hay alguien infiltrado leches… que mantengan el estado de alarma y sigan buscando. Es como si entra un ladrón a mi casa y me tapo los ojos después de haberle visto: “Si no lo veo no está”.

Dado que quiero guardar unos pocos casos más para hacer una tercera parte, corto aquí por lo sano, vayamos que por poner demasiadas ideas de golpe me quede sin material para escribir la próxima entrega. Y no es que no haya material, es que no tengo excesivas ganas de pensar.

Por cierto, no viene al caso pero, ¡no olvidéis concursar en el sorteo de Legend SK!

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