Entradas con la etiqueta ‘The Elder Scrolls IV: Oblivion’

Llevo unas cuantas semanas de vacaciones en la provincia de Cyrodiil, provincia de Tamriel, mayormente conocido como “el país del Oblivion”.

Durante estas semanas de convivencia con sus gentes y enfrentamientos continuos con la fauna local, he llegado a varias conclusiones, que os daré en forma de consejos.

1 – Todo el mundo tiene un precio.

Da igual la información que guarden, da igual que el secreto sea vital para su supervivencia o que implique la entrada de prisión de toda su familia. Utiliza el comando “sobornar” dos veces y te contarán lo que quieras saber. La confianza de la gente vale 20 monedas.

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Mi calendario de publicaciones imaginario me instaba a publicar un análisis hoy. De hecho, en Semana Santa alquilé un par de juegos rápidos para sacarles el platino estudiarlos a fondo y tener material. Está de más decir que como no existen prácticamente los juegos sin ningún elemento online, por pequeño que sea, no pude completar mi profundo y riguroso sistema de análisis (sacar el platino, ¿me gustó?, inventar un chiste o una introducción rebuscada al respecto).

No obstante, los sucesos en la actualidad, aparte de producirme más arcadas que de costumbre (¡entre Capcom, Square,  y ahora Sony me van a convertir en una modelo de pasarela bulímica!), me inspiraron a hacer un capítulo especial de “Los Juegos de Gold”.

Repasaremos brevemente un puñado de títulos de aquellos viejos tiempos, hace tanto ya, donde los juegos de PS3 no necesitaban que la consola se comunicara con el mundo. Sí, en parte es cierto que una PS3 sin internet es una PS2.7… pero de alguna manera, ¡éramos felices! (incluso cuando, también, no la teníamos conectada a un HD del copón, por lo que en realidad jugábamos a una PS2.5

¿Comprar un juego solo por el placer de jugarlo? Yo, por lo menos, desde que compré MGS4 no recuerdo sinceramente lo que es esa experiencia.

It only does ….

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En ocasiones, la realidad supera a la ficción. No sé quién se inventó esta frase, la verdad. Porque todavía no he conocido ninguna situación en la que la realidad supere la ficción. ¿Será que tengo la cabeza llena de videojuegos y por eso me cuesta ver cómo la realidad supera la ficción? Supongo que será eso. No, mejor empiezo de otra forma.

En ocasiones, la ficción supera a la realidad. Bueno… esto tampoco me sirve. ¿Qué tiene de excepcional que la ficción supere a la realidad? Para eso está la ficción, y por eso es ficción. Nada, tampoco pega empezar así.

Umm… como no sé cómo empezar, solo os diré que he recopilado unas pocas situaciones de videojuegos que al vivirlas en el mundo real, seguramente serían completamente distintas (o no). A riesgo de que me apedreéis, voy a exponer aquí mis conclusiones sobre este tema… se agradecen aclaraciones y teorías en cada uno de los casos, gracias.

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No solemos poner ofertas, salvo contadas excepciones, pero esta me ha llamado especialmente la atención.

Es un pack con los aclamados “BioShock” y “The Elder Scrolls IV: Oblivion”, por tan solo seis euritos y medio. Y sin gastos de envío.

Creo que la oferta es solo para PC, por si os interesa.

Podéis comprarlo desde el link que os puse anteriormente (ESTE) o enviándome 20€ y ya me ocupo yo de todo…

Juego: The Elder Scrolls IV: Oblivion.
Género: Action RPG.
Plataformas: PC, PS3, Xbox 360.
(Analizamos la versión de PS3)

Brevemente os diré que Oblivion es el subnombre que toma la cuarta entrega de la saga The Elder Scrolls que apareció en Xbox 360 y PC allá por el 2006. Más tarde salió una versión para PS3 y más tarde aún salió una edición GOTY, que incluía las dos expansiones, en platinum. Esa es precisamente la que voy a analizar. Creo que no se puede pedir más contenido por menos dinero.

Os diré también que no he jugado a ningún The Elder Scroll. De hecho no pensaba jugar a esta cuarta entrega tampoco, me rechina una barbaridad jugar a un RPG en primera persona. Menos mal que aparté mis prejuicios a un lado, porque Oblivion es, posiblemente, una de las mejores experiencias roleras que se han creado en esta generación.

Empezando a jugar

Nada más empezar a jugar nos encontraremos con una pantalla de edición en la que deberemos elegir qué raza queremos ser de entre 10 disponibles (Altos Elfos, Argonianos, Elfos oscuros, Elfos del bosque, Bretones, Guardias Rojos, Imperiales, Khajiit, Nórdicos y Orcos). Además de eso crearemos nuestro propio careto, como si del editor de un PES se tratara. Hasta podremos elegir la edad y sexo de nuestro personaje.

Una vez hecho esto apareceremos en una prisión sin saber por qué. El caso es que enderepente entrarán tres guardias escoltando al emperador Uriel Septim. Casualmente nuestra celda escondía un pasadizo secreto por el cual se dispone a huír el emperador, ya que lo persiguen para asesinarlo. ¿Que por qué lo quieren matar? Ni idea, sigue jugando y lo verás. Uriel Septim se para delante tuya y empieza a decirte que ha tenido sueños húmedos contigo, que ve algo especial en ti, y te pide que vayas con ellos, a pesar de que los guardias no estén muy por la labor de que un supuesto delincuente acompañe al emperador en su huída.


Una vez nos adentramos en la “mazmorra” del pasadizo, aparecerán los supuestos asesinos que van detrás del emperador, además de otras criaturas malvadas. Esta introducción nos servirá de tutorial para aprender a manejar al personaje, el sistema de combate, de magias, etc.

Cuando vayamos un poco avanzados en esta zona, el emperador nos entregará el Amuleto de Reyes, ya que cree que su vida corre demasiado peligro como para guardar tal objeto él mismo. Uriel le encomienda a nuestro personaje la misión de huír de ahí y entregarle el Amuleto a un tal Jauffre. Con estas premisas, y sin querer contaros más de la historia, que ahora no entenderéis por qué sucede esto, pero que se desvela mientras avanzas en el juego, empieza The Elder Scrolls IV. La historia de este juego se resume básicamente en hacer de recadero para evitar una invasión de Oblivion. Que si traeme tal objeto, que si mata a nosequién para robarle tal cosa, que si cerremos el portal de Oblivión que ha aparecido a las afueras de la ciudad… Por cierto, Oblivion es, para que nos entendamos, y resumiéndolo mucho, el reino del mal del juego.

Antes de salir al mundo exterior (recordemos que estamos en una mazmorra-tutorial), se nos dará la oportunidad de elegir qué es lo que queremos ser, qué atributos queremos potenciar y qué habilidades de combate queremos tener. Según los atributos que hayamos elegido previamente, se nos dará la opción de elegir una “clase”, que puede ser por ejemplo brujo, bardo, guerrero, curandero, asesino… y un largo etc. No se si sóis consciente de la cantidad de opciones diferentes que te da este juego a la hora de crearte tu personaje. Tu primer contacto con él se convierte en un no saber qué hacer. En estar media hora delante de todas las habilidades y atributos sin saber cual elegir.


Empezando a jugar de verdad.

Una vez fuera de las mazmorras de la prisión ya tendremos total libertad para elegir qué hacer y donde ir. Normalmente las misiones que se nos vayan dando (tanto de la historia principal como misiones secundarias) aparecerán en el menú del juego. Una vez seleccionada la misión que vamos a realizar, en el mapa aparecerá una señal indicándote dónde tienes que ir para hacerla. Es algo que yo personalmente lo agradezco muchísimo, ya que hay tanto territorio por explorar que al principio te costaría un mundo averiguar por ti mismo dónde están todas las ciudades, barrios, calles, etc del juego.

En Oblivion (a partir de ahora me referiré con este termino al juego en sí) eso de “pasarse el juego” es algo muy relativo. Básicamente es que nunca te lo pasas. Jugar a Oblivion es vivir una segunda vida en la edad media. Con su gente, sus ciudades, sus prioratos, sus gremios. La historia principal es una mera excusa para sumegirte en el fantástico mundo que la gente de Bethesda ha creado. Te quedarás boquiabierto viendo los impresionantes paisajes mientras vas de un sitio a otro, con sus ciervos corriendo e incluso con criaturas peligrosas al acecho. Irás a una ciudad y te impregnarás de todos los rumores que se cuecen por allí, cual maruja del corazón. A la gente le caerás bien o le caerás mal según el carisma que vayas teniendo. Te encontrarás a vagabundos por la calle que te pedirán una moneda de oro. La gente te saludará si pasas a su lado (todo perfectamente doblado al inglés) sin necesidad de pulsar X para iniciar una conversación. Comprarás armas y armaduras a los comerciantes de la ciudad intentando regatearles en el precio. Habrá gente que te ofrecerá asesinar a cambio de una buena suma de dinero, otros que te pedirán que te unas a su gremio o simplemente ayuda para algún asunto de negocios. Oblivion ofrece una inmensidad impresionante de posibilidades. Tú decides cómo quieres vivir.

Oblivion te atrapa y te hace sumergirte de forma brillante en su mundo, como muy pocos juegos consiguen. El hecho de que normalmente siempre vayas en primera persona ayuda muchísimo a esa inmersión de la que hablo. Aunque parezca un poco pesado tengo que hacer especial hincapié en la gente que puebla el juego. Realmente nos da la impresión que estamos ante un mundo vivo de verdad. La gente habla entre sí, discuten entre sí, los guardias de la ciudad perseguirán a los delincuentes, e incluso a ti mismo si te pillan robando, en definitiva un sinfín de comportamientos que dota al juego de un realismo espectacular. Además, por si todo esto fuera poco, también habrá un ciclo día/noche, con sus horas correspondiente. No será lo mismo pasearse por una ciudad a las 4 de la tarde, con todas las tiendas abiertas y la calles abarrotadas de gente, que hacerlo a las 4 de la madrugada, que no encontrarás a nadie por las calles, excepto los guardias, y todas las tiendas estarán cerradas.


¿El juego de rol definitivo?

Evidentemente, no. Oblivion no es un juego perfecto, ni muchísimo menos. Estamos hablando de un juego que tiene una duración aproximada de 300 horas (sin contar expansiones), de las cuales 20 horas son para la historia principal. Estamos de acuerdo en que las misiones secundarias de Oblivion son ese tipo de misiones de las que mola hacer, de las que cada una de ellas tiene una historia detrás y consigue involucrarte en ellas. Pero un juego de rol que basa toda su fuerza en extras, desde luego no es el juego de rol perfecto. La historia principal, que se supone que debe ser el pilar básico de un juego de rol, es bastante floja, la cual atraerá nuestro interés al principio y al final. Teniendo un desarrollo bastante pobre y totalmente olvidable.

Las misiones secundarias, como ya he dicho, suelen ser bastante divertidas. Pero evidentemente estar 280 horas haciendo misiones con mini-historias se puede hacer bastante pesado. El equilibrio entre una buena historia principal y unos buenos extras es clave, desde luego Oblivion está descompensadísimo en ese aspecto.

Y puestos a decir defectos, las pantallas de carga suelen molestar bastante. Normalmente hay pantalla de carga cada vez que entramos a cualquier zona, ya sea una casa, las afueras de la ciudad, mazmorra, etc. El tiempo de carga suele ser bastante pequeño, pero a la larga te acaba cansando.


Sonido, dificultad y demás.

Hay que destacar especialmente que absolutamente todas las conversaciones que se tienen en Oblivion, y no son pocas precisamente, están totalmente dobladas al inglés, y subtituladas al castellano. En las conversaciones normalmente podremos elegir qué decir, como si de una aventura gráfica se tratara. Solo que a nuestro personaje no se le escuchará hablar nunca, otro más que se une a la estirpe de protagonistas mudos.

Por otro lado y hablando de todo un poco, los combates en Oblivion son bastante sosetes, si usas espadas o arcos te dedicarás a machacar R1, si eres hechicero, lo mismo pero con R2, aunque evidentemente tendrás mucha más variedad de ataque que un simple arquero/bárbaro. No hay mucha profundidad que digamos, a pesar de que tengas que usar un poco la estrategia a la hora de saber cuando pegar y cuando cubrirte. Aunque digo yo que es lo mínimo que se le debería pedir a un Action RPG. El sistema de niveles en Oblivion es más o menos igual que en cualquier juego de rol, según vas matando vas cogiendo experiencia en las habilidades que hayas elegido, depende de como de avanzadas las tengas pues subirás de nivel, lo típico.

Como casi todo en este juego, la dificultad también la eliges tú. En el menú de opciones tendrás la posibilidad de ajustarla a tu medida. Lo malo de esto (o bueno, según se mire) es que se puede modificar en cualquier momento del juego, así si un bicho se te resiste pues de esquinilleo le bajas la dificultad y au.

Gráficamente el juego es bueno y punto, puede que en 2006 fuese algo espectacular, pero ahora son unos gráficos bastante normalitos tirando a mejorables. Aunque eso sí, absolutamente todas las casas en la que entremos estarán plagadas de detalles. Está todo muy cuidado. Una pena que en zonas abiertas el popping sea bastante habitual.

Sobre la BSO decir que suele pasar bastante desapercibida, exceptuando algunas melodías MUY buenas. Pero por lo demás, olvidable.


Conclusión.

The Elder Scrolls IV: Oblivion es un magnífico juego. El rol en su más pura esencia que dirían algunos. No está exento de fallos, ni mucho menos, pero consigue cosas que muy pocos logran. Te sumerges de lleno en su mundo y en el montón inmenso de posibilides que te ofrece. Crearás tu propia historia y te comportarás como tú quieras comportarte.

A pesar de ser un juego cuya fuerza está centrada en hacer misiones secundarias, y por tanto no puede gustar del todo a los que simplemente busquen una buena historia (me incluyo en ese saco), Oblivion es un juego que todo amante del rol debería al menos probar. Y ni que decir tiene que si te gustan los juegos largos, con este tienes para una buena temporada.

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